Nivel físico: favorece el sistema inmunológico y la regeneración celular, ayuda a aliviar dolores musculares, mejora la circulación sanguínea, se asocia con la estabilidad física y el bienestar general.
Nivel emocional / mental: fomenta la alegría, la espontaneidad y la conexión con el niño interior, ayuda a liberar emociones reprimidas y patrones de autosabotaje, aporta equilibrio emocional y fortalece la voluntad ante los desafíos.
Nivel espiritual: actúa como protector energético disipando energías de baja vibración y bloqueos, favorece la conexión con la Tierra y con el presente, estimula la confianza en la vida y la capacidad de manifestar metas con perseverancia.